Diana Lizette Bayardo Mercado –Diana Bayardo en el ámbito artístico– es bailarina de danza contemporánea, gestora cultural y docente. Durante los últimos años se ha caracterizado por explorar a través del arte, la memoria, el cuerpo y el movimiento cotidiano, con énfasis en la colectividad. “Desde mákinadT comenzamos a crear propuestas experimentales entre la danza, la música y la tecnología. Esto sentó las bases para explorar las posibilidades del movimiento corporal y abrir el diálogo con otros campos del conocimiento. Desde entonces, mi perspectiva como bailarina se amplió considerablemente, lo que me llevó a estudiar gestión cultural”.
Como gestora cultural, Diana ha profundizado en procesos de mediación y diálogo con públicos de distintos entornos comunitarios a través del arte, el trabajo en red y el patrimonio cultural intangible, abriéndose camino hacia el trabajo sociocultural. “Actualmente me interesa abordar el cruce entre la poética artística y la potencia del tejido social”.
Somos y Horizonte: las puestas en escena
Diana realizó una colaboración titulada Somos, una coreografía inspirada en las labores de las desfibradoras del henequén en Yucatán. “Sucedió durante una residencia creativa, en un ambiente de respeto y colaboración, en la que participamos los artistas Paula Rencoret, Tobías Álvarez, Carmen Maldonado, Rafiki Sánchez, Gervasio Cetto, Zizinete Maravé, Alfonso García, Carmen Ordóñez y yo”. Otra de sus obras recientes es Horizonte, realizada en coproducción con shifts, una compañía francesa. “Surgió de la inquietud de crear un espacio para compartir con nuestra hija Olympia, hija de Gervasio Cetto y mía, así como de abrir canales de comunicación con las infancias y sus familias a través de un dispositivo coreográfico participativo”. Horizonte es un jardín en movimiento que, desde su estreno, se ha presentado en diversos escenarios de Mérida, Ciudad de México, Chihuahua, Guadalajara y Costa Rica.
El arte: un espacio para conocernos a nosotros mismos y poder interactuar con los demás
Su profesión se ha ido perfilando hacia el fortalecimiento del carácter expandido de sus obras e invita a las personas a realizar cualquier tipo de práctica artística, ya que el arte puede comprenderse de manera mucho más profunda cuando se experimenta directamente, aunque no sea de forma profesional. “Con mi obra he buscado adoptar un enfoque ecosomático y explorar la memoria, la ritualidad, el cuerpo como archivo y el movimiento cotidiano. También me interesa la coreografía relacional, con énfasis en lo objetual y en la colectividad”.
Diana explica que el arte también es un espacio desde el cual se valoran temas como el autocuidado y el cuidado colectivo, en una época en la que estos aspectos suelen permanecer invisibilizados y poco valorados. Además, a través del INAMM (Instituto Nacional de Asuntos del Movimiento en México), proyecto iniciado en 2014 junto con Paula Rencoret y Gervasio Cetto, se busca reconocer al cuerpo y sus movimientos como un patrimonio vivo. A partir de ello, han desarrollado un acervo de movimientos corporales que están cayendo en desuso, como la sobada maya, la corta del henequén, la pesca y el urdido de hamaca, entre otros. “Esto nos permite reconocer a los cuerpos que cuidan la tierra, que defienden el territorio y que hacen posible el cuidado de un hogar como parte vital del funcionamiento de toda una sociedad”.
“En muchos casos, el acercamiento al arte surge de la necesidad de comprender o de dar sentido a nuestra existencia. A partir de ello comenzamos a desarrollar una mayor conexión con nuestro cuerpo, con las sensaciones y emociones que nos atraviesan. Descubrimos lenguajes que nos permiten acceder a nuevas formas de percibir e interactuar en sociedad y con el entorno. El cuerpo, como primer territorio, es un espacio fértil de autoconocimiento y un punto fundamental para ejercitar el contacto, el diálogo y la participación”.
Diana Bayardo. Bailarina, coreógrafa, docente y gestora cultural originaria de Guadalajara. Inició su trayectoria profesional en 2004 con la agrupación Guadalajara en Movimiento. En 2005 cursó la Licenciatura en Danza Contemporánea en la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán y participó como bailarina invitada en Delfos Danza Contemporánea. En 2010 se trasladó a Mérida, donde fundó, junto con Gervasio Cetto, la compañía Mákina D.T. Arte en Movimiento, enfocada en proyectos escénicos interdisciplinarios. Paralelamente, colaboró con agrupaciones como tumàka’t danza, Proyecto al Margen, Laboratorio puntoD, shifts, Cuatro x Cuatro y proyecto mmmmm. En 2013 estudió Gestión Cultural en la Universidad de Guadalajara, formación que impulsó su participación en la fundación de la cooperativa Red Alterna para las Artes Escénicas de Yucatán, así como en la coordinación de ZONA, encuentro entre artistas gestores de la Península de Yucatán, y en la Dirección del área de Danza de la UNAY, cargo que ocupa desde 2022. En 2014 cofundó el Instituto Nacional de Asuntos del Movimiento de México (INAMM), un proyecto dedicado al registro de los movimientos cotidianos de los pueblos originarios desde una perspectiva intercultural y comunitaria. Es autora de las coreografías Eco Lado B, Despliegue, Caminantes, I Tramo Soskil, Tierra, Somos y Alumbrar. A lo largo de su carrera, ha recibido apoyos y reconocimientos de instituciones como FONCA, PADID-CENART, INBAL y de fondos municipales de Mérida. Su trabajo se ha presentado en diversos países de América y Europa.
Por David Montañez

