David Silva inició su camino en la música equilibrando la creación, la interpretación, la dirección y la enseñanza. “Comencé desde muy joven con una profunda inquietud por comprender el lenguaje musical y, con el paso de los años, esa inquietud se transformó en una vocación de servicio a través del arte”. Esta inquietud lo ha llevado a desempeñarse como compositor, arreglista, violinista, violista, director de orquesta, docente y músico de cámara, facetas que ha logrado armonizar bajo una misma convicción: la de que la música tiene el poder de transformar vidas.
Un profundo vínculo con Yucatán
Yucatán ha sido fundamental para la identidad artística del maestro Silva. Él mismo ha reconocido la extraordinaria riqueza cultural de la entidad, donde convergen las raíces mayas, la tradición trovadoresca, la influencia del mestizaje y una gran sensibilidad hacia
las artes. “Esta diversidad ha nutrido mi manera de entender la música y me ha enseñado que la creación artística no debe desvincularse de la comunidad ni de la memoria colectiva. Mi visión de la cultura está profundamente ligada a la idea de preservar nuestras raíces mientras construimos nuevas formas de expresión que dialoguen con el presente y el futuro”.
La cultura se fortalece cuando genera diálogo, intercambio y experiencias
David Silva no dudó en afirmar que una de las mayores riquezas de su trayectoria ha sido la posibilidad de trabajar con músicos de distintas generaciones, niveles y contextos culturales. “He comprobado que la música tiene un lenguaje universal, pero también que cada comunidad la vive de manera distinta. Hay públicos que se acercan desde la tradición, otros desde la curiosidad y otros desde la emoción más inmediata. Eso me ha enseñado la importancia de escuchar, adaptarme y encontrar formas de comunicación que hagan que la música sea significativa para cada audiencia”.
La cultura no es un lujo, es una necesidad social
David está convencido de que uno de los grandes desafíos actuales es dejar de ver la cultura como un lujo, para entenderla como una necesidad social. La música contribuye a la formación de valores, fortalece la convivencia, desarrolla la sensibilidad y ofrece espacios de pertenencia e identidad. “Lo he visto en el trabajo con niños y jóvenes. Una orquesta no sólo forma músicos; forma personas que aprenden disciplina, trabajo en equipo, responsabilidad, empatía y respeto por los demás”.
En el caso de Yucatán, agrega, la música es fundamental para la preservación de nuestra identidad. La trova yucateca, la canción regional y las expresiones musicales vinculadas a nuestras raíces son testimonios vivos de nuestra historia. “La tradición musical yucateca es una de las expresiones más refinadas y sensibles de la cultura mexicana. Es un legado extraordinario que merece seguir inspirando a nuevas generaciones. Conocer nuestras raíces no limita la creatividad; por el contrario, nos brinda una identidad sólida desde la cual podemos innovar y dialogar con el mundo”.
El gran reto de los jóvenes: equilibrio y perseverancia
“El principal reto para las nuevas generaciones es encontrar un equilibrio entre la excelencia artística y la capacidad de adaptarse al mundo actual. Hoy un músico ya no sólo necesita dominar su disciplina; también requiere habilidades de gestión, comunicación, emprendimiento y uso de herramientas digitales”.
El maestro Silva también nos habla de la importancia de la perseverancia. Es importante comprender que la formación artística es un proceso que exige tiempo, estudio y constancia, difíciles de asimilar en una época en la que se buscan resultados inmediatos.
La música como herramienta para servir a la comunidad: la búsqueda de David Silva
Cuando le preguntamos sobre sus deseos para los próximos veinte años, el maestro Silva afirmó que le gustaría ver un Yucatán donde la cultura ocupe un lugar central en las políticas públicas y en la vida cotidiana de las personas. Donde los niños tengan acceso real a la educación artística desde edades tempranas y los artistas puedan desarrollarse sin tener que abandonar su vocación, logrando una mayor proyección nacional e internacional sin perder la esencia que nos distingue.
David fue claro al confiarnos que le gustaría ser recordado por haber contribuido a formar personas a través de la música. “Si mi trabajo ayuda a que más personas descubran su potencial a través del arte y encuentren en la música una herramienta para crecer y servir a su comunidad, consideraré que mi trabajo tuvo sentido y dejó una verdadera huella”.
Por David Montañez.
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