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Orquesta Típica Yukalpetén: lo que nos hace diferentes es lo que nos hace importantes

septiembre 4, 2026

Entrevista al maestro Pedro Carlos Herrera López, director y arreglista de la OTY

 

Dos décadas al frente de la OTY

La orquesta ha cambiado mucho, no sólo en sus arreglos, sino también en su conformación misma. Cuando entré, había mucha gente entusiasta, pero sin demasiado conocimiento orquestal. En ese entonces no había las opciones de educación musical que hay en estos días. Ahora, en cambio, la OTY tiene músicos muy preparados, y eso ha hecho que la Orquesta suene mejor, lo que también me ha permitido meterle más peso a la pluma y escribir cosas más difíciles.

Sin embargo, la OTY siempre ha sido una orquesta que Yucatán ha llevado en su corazón. Las presentaciones son muy exitosas y la gente sale muy contenta. Creo que por eso el público se ha mantenido fiel en estos 20 años, evolucionando y creciendo junto con nosotros.

 

Talento y calidad musical: el gran legado de Yucatán

Con la orquesta he podido viajar a muchos lugares de nuestro país y, si bien todos son bellos, puedo decir que no todos tienen la calidad musical que tenemos nosotros ni el talento que hay en Yucatán. No estoy diciendo que somos los mejores del mundo; estoy diciendo que tenemos nuestras propias características, muy valiosas, y que hay que preservarlas.

En el tiempo que he tenido la oportunidad de dirigir la OTY, incluso también como arreglista, la Orquesta ha tenido experiencias muy importantes. Hemos acompañado a personalidades como Armando Manzanero, Sergio Esquivel, Eugenia León, últimamente a Rondalla Catalana, Lila Downs y a muchos músicos importantes. Lo que me gustaría es demostrar que, lo que he hecho acá, también puede estar bien hecho. No es necesario recurrir siempre a músicos de afuera; hay mucho talento en Yucatán. Ahora ya existe la Universidad de las Artes, ya existe gente preparada que está en la OTY. 

 

La música que nace de la ciudad: la gran aportación de Yucatán al patrimonio sonoro de México

La música yucateca se caracteriza por ser urbana. No es particularmente un fenómeno campirano, como algunas de las composiciones del resto del país, sino que es un fenómeno que nace en la ciudad. Nace de los poetas, de gente que se educó en Europa. Es un repertorio que, al principio, sonó muy europeo. Se hacían acá mazurcas, valses y polcas, luego fue agarrando mayor identidad a partir del acercamiento a Cuba, a Veracruz, y lo que tiene la música yucateca es precisamente eso, su diferenciación es que es más urbana que campirana. 

 

 

El equilibrio entre conservar el patrimonio y evolucionar

Siempre hay la tremenda tentación de tocar lo que es popular, porque es el aplauso más fácil. Si tú sales y tocas un repertorio conocido, como el de Juan Gabriel o el de José José, es obvio que te van a aplaudir. El reto es resistir esa tentación, no olvidar para qué fue creada la Orquesta y tratar de encontrar el balance. Tocar repertorio desconocido es pedirle un poquito más al público, un poco más de concentración, de atención, y creo que esa es una de las principales cosas que ha ganado la OTY en estos últimos años.

Después de la tragedia del Peón Contreras, hemos estado muchas veces en el Palacio de la Música; eso nos ha permitido probar más piezas con el público cerca, ver sus reacciones y comprobar qué funciona y qué no. Pero cuando visitamos el interior del estado, o incluso otros estados de México, tenemos que considerar que el público no tiene todo el trasfondo que sí tiene nuestro público que nos ha seguido durante años; esperan escuchar Peregrina, El Caminante del Mayab, piezas de Manzanero. Ahí es cuando se hace el balance. 

En Mérida me puedo permitir probar números nuevos, abrir un poquito más esa ventana. Trato de poner mucho cuidado en el equilibrio de los temas, de dar importancia a los compositores consagrados, pero también de abrir una ventana a compositores como Angélica Balado, Felipe de la Cruz o Sergio Esquivel, que son un poco más modernos que lo considerado música tradicional. 

Si algo distinguiera el periodo en que he sido director y arreglista, quisiera que fuera eso. Que abrí la ventana un poquito más para que no solamente se toque el Caminante o Peregrina, que son valiosísimas y sagradas para nosotros, sino que también la gente que está haciendo música nueva pueda tener una ventana para que un instrumento tan poderoso, tan querido como la Orquesta, muestre su trabajo.

 

Los seres humanos queremos ser emocionados

Los seres humanos queremos emocionarnos; para eso sirve el arte. Necesitamos ser emocionados, y la trova yucateca maneja muchas emociones: el amor al terruño, el amor a la pareja y el amor en general son emociones universales.

Cualquiera que tenga sensibilidad emocional —que probablemente la tengamos casi todos— se va a emocionar con la Orquesta, porque es música bien hecha, tocada por gente que la siente en el corazón y que tiene que ver con nuestras raíces. Además, el verso es muy bueno, no son letras simples; son hechas con mucho cuidado y mucha responsabilidad. La trova yucateca tiene esa calidad que permite a la gente emocionarse y, para mí, ese es el destino del arte.

 

Romper con la triste tradición: el gran reto de la OTY

La Orquesta Típica tiene una tradición muy triste: la de ganar mal. El sueldo que percibe la orquesta no refleja lo que realmente es. Gran parte de los músicos que la integran lo hacen por el amor que le tienen a la música, a la OTY, a la trova… pero sería muy bonito que, ahora que hay cada vez más músicos con preparación musical de mucha calidad, los sueldos también mejoren y encuentren su equilibrio. Esta situación ha durado muchos años, pero espero que en algún momento pueda mejorar.

 

 

 

Lo que nos hace diferentes es lo que nos hace importantes 

Cada uno de los conciertos es importante; cada uno de los públicos nos merece el mayor respeto, porque cada uno de ellos, hasta la persona más humilde, tuvo que salir de su casa, pagar su camión o lo que fuera, y por eso todos los públicos merecen que nos entreguemos con el corazón. 

Lo que busco es que la gente aprecie de alguna manera nuestra música tradicional, nuestra identidad. Es terrible, pero con la globalización se van perdiendo las características de cada pueblo, cuando en realidad lo que nos hace diferentes es lo que nos hace importantes. Siempre agarramos de chiste nuestro acento yucateco, cuando es algo de lo que debemos estar orgullosos, porque es nuestro y de nadie más; es algo que nos distingue en todo el mundo.

La música que hacemos nosotros es distinta a la que se hace en cualquier otra parte del mundo. Al terminar un concierto, quisiera que la gente saliera pensando en lo hermosas que son nuestras canciones y se sintiera orgullosa. Por ello quiero agradecer muchísimo a la gente que va a los conciertos. La OTY existe porque la gente la ve. Si un legado quiero dejar para Yucatán, es precisamente ese: pensar que, en mi tiempo con la OTY, la Orquesta mejoró sus capacidades, mejoró sus arreglos y, sobre todo, llegó al corazón de más gente.

 

Por David Montañez

 

 

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