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Valor, fuerza y resiliencia: Marissa Dib y el teatro que mueve emociones

agosto 18, 2026

Para Marissa Dib, el teatro no termina cuando baja el telón. Una obra debe dejar huella en quien la presencia: moviendo una emoción, cuestionando una idea o abriendo una conversación. Esta convicción ha guiado tanto su trabajo sobre el escenario, como detrás de él.

“El teatro siempre busca que, después de una función, algo cambie en ti”, afirma. Por eso, las historias que elige producir suelen compartir un mismo hilo conductor: libertad, sororidad, empatía, crecimiento personal y la posibilidad de replantear aquello que parecía ya estar escrito. Desde Mentiras hasta Seis: El Concierto, la artista encuentra personajes femeninos que resignifican sus historias y discursos que dialogan con temas como la identidad y la construcción de una sociedad más consciente.

 

Del Punto Verde a ser autora y escritora

Aunque hoy está dedicada por completo al arte, el camino de Marissa no fue lineal. Es ingeniera ambiental de formación y, durante un tiempo, trabajó en un Punto Verde dedicado a la recepción de residuos reciclables. Fue ahí donde tomó forma uno de sus proyectos más personales: mientras esperaba la llegada de personas, comenzó a transcribir años de diarios personales hasta convertirlos en Hasta que se seque el mar, un libro de poesía construido a partir de experiencias, emociones y procesos de crecimiento. 

Poco después, al terminar su contrato laboral, transformó la incertidumbre en el impulso definitivo para apostar por aquello que ya ocupaba gran parte de su vida: el teatro, la música y la producción.

 

Producciones EME

Hoy, Marissa lidera EME Producciones, una empresa que ha evolucionado de un proyecto prácticamente unipersonal a un equipo multidisciplinario que integra áreas como marketing, recursos humanos y producción. Esta transformación también implicó una decisión importante: orientar su creatividad hacia el diseño de espectáculos desde su concepción.

La dirección es la cabeza de todo”, explica. Cada movimiento, cada transición y cada decisión escénica tienen un propósito. Para ella, una buena producción no depende únicamente del talento de los intérpretes, sino también de una visión capaz de dar sentido a todos los elementos que conforman una obra.

 

Segundo exponente de teatro musical del país

Entre los proyectos que desarrolla actualmente se encuentra Seis: El Concierto, una producción que llegará al Palacio de la Música. También tiene en desarrollo una nueva puesta en escena con licencia profesional que, por cuestiones contractuales, aún no puede revelar.

Más allá de un montaje específico, su objetivo es contribuir al crecimiento del teatro musical en Yucatán. Está convencida de que el talento existe y de que la ciudad tiene el potencial para convertirse en el segundo gran referente nacional del género, después de la Ciudad de México. Para fortalecer esta visión, en febrero viajará a Nueva York para continuar su formación durante dos años. Sin embargo, su intención es regresar y seguir desarrollando proyectos desde Yucatán, mientras EME Producciones continúa creciendo con el equipo que hoy la acompaña.

 

Valor, fuerza y resiliencia

Al preguntarle si podría resumir el momento que vive en una sola frase, Marissa no duda: Fuerza y resiliencia”. Es una idea que la acompaña tanto dentro como fuera del escenario. Habla sobre sostener personajes emocionalmente complejos, enfrentar la presión que conlleva producir espectáculos y mantener la convicción en una industria que todavía lucha por consolidarse como un modelo de negocio sostenible. Para ella la sensibilidad no es una debilidad, sino la principal herramienta de un artista. Sentir profundamente también es encontrar la fuerza para crear.

 

Que no les dé miedo sentir

Marissa hace una invitación sencilla pero contundente: consumir arte. Considera que asistir a una obra de teatro, escuchar música en vivo o apoyar a un creador local no sólo fortalece la escena cultural, sino que también alimenta a quienes la viven desde el otro lado del escenario. “Que no les dé miedo sentir”, dice. Porque, al final, el arte encuentra distintas maneras de expresarse: cantando, escribiendo, dibujando o simplemente permitiéndose experimentar aquello que una historia despierta. Y es precisamente ahí donde el teatro cumple su propósito: mover algo dentro de nosotros.

 

Por David Montañez.

 

 

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