Revista universitaria de artes escénicas e interdisciplina
El proceso de creación de la edición más reciente de la revista universitaria El Grito constituyó una travesía colectiva caracterizada por aprendizajes, retos y encuentros. Bajo el eje temático de la inter-, multi- y transdisciplina heredado de convocatorias anteriores, el comité editorial, integrado por estudiantes de la Licenciatura en Teatro que realizan su servicio social en el último año de la carrera, decidió mantener la apertura a todas las licenciaturas. Esta decisión se fundamentó en la convicción de que “Cruces y Fronteras” es una iniciativa orientada a beneficiar e integrar a toda la comunidad artística de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).
Desde el inicio de la última edición, el comité editorial se enfrentó a una cuestión fundamental: determinar si debía mantenerse el eje temático heredado de la convocatoria anterior, o bien buscar una nueva orientación. “Consideré que lo más adecuado era continuar con el eje que el equipo anterior nos propuso, ya que veníamos de participar en laboratorios interdisciplinarios que nos habían enriquecido mucho a varios de nosotros. Por eso pensé que sería pertinente e interesante para la universidad explorar la temática que ya se había seleccionado”, compartió Carlos Gasca, miembro del comité editorial.
Esta decisión respondió a la necesidad de que la revista funcionara como un espacio genuinamente abierto a todas las licenciaturas de la UNAY. Por ello, la convocatoria se diseñó para contrarrestar la percepción de que la revista estaba dirigida únicamente al teatro y la danza, difundiendo el llamado en todos los edificios y contactando directamente a coordinadores y estudiantes de diversas áreas.
El desafío de lograr una representación equilibrada de todas las licenciaturas fue constante y se manifestó tanto en la difusión como en la recepción de textos. “La revista, al tener mayor visibilidad en el área de teatro, necesitaba ganar presencia también en las demás disciplinas. Para equilibrar esto, nos propusimos darle difusión en las otras licenciaturas: colocamos la convocatoria en los distintos edificios y espacios de cada carrera, ya que, a diferencia de teatro, en las demás áreas la existencia de la revista no era tan conocida”, menciona Kenya Rucobo, miembro del comité editorial. A pesar de estos esfuerzos, la mayoría de las colaboraciones recibidas provinieron de egresados y docentes. Lejos de considerarse una limitación, este hecho otorgó a la edición un carácter intergeneracional, interpretado por el comité como una muestra del arraigo de la revista entre quienes ya egresaron y desean mantener su vínculo con la UNAY.

La sección de crítica teatral ejemplifica los retos enfrentados durante la convocatoria. “Es muy difícil que recibamos trabajos de crítica teatral. Por eso, en cuanto nos llegó uno, no dudamos en publicarlo, ya que así podíamos asegurar la presencia de los tres ejes temáticos que trabajamos en la revista”, menciona Rucobo.
El trabajo editorial implicó no sólo la selección de textos, sino también un acompañamiento cercano a los autores. Al respecto, el maestro Juan Esteban Chávez Trava, director de la revista universitaria, señaló: “El acompañamiento a los autores fue probablemente un trabajo más extenso, más detallado y más puntual… En algunos trabajos hubo que estar en contacto permanente con los autores para realizar modificaciones, tanto en aspectos formales como en precisiones”. Este proceso permitió, a pesar de la menor cantidad de trabajos recibidos en comparación con ediciones anteriores, adoptar un enfoque más cualitativo y personalizado.
El diseño de la portada representó uno de los momentos más colaborativos, fruto de la sinergia entre el teatro y las artes visuales. Para incentivar la participación, se instalaron cuatro estaciones en diferentes espacios de la universidad, invitando a los estudiantes a integrarse al proceso creativo. Durante esta experiencia, se exploraron diversas técnicas y materiales hasta seleccionar el acrílico en blanco y negro sobre papel estraza, priorizando la funcionalidad y la coherencia estética. La respuesta de la comunidad fue sumamente positiva: los dibujos aportados, guiados por preguntas relacionadas con los temas de la revista, transformaron la portada en un mosaico visual que refleja las inquietudes colectivas.
En el apartado textual, si bien todos los artículos aportan valor, algunos resultan especialmente destacados. Entre ellos se encuentran “La evolución de la herida digital en escena. Máquina Mundo: Barbie en la 45 Muestra Nacional de Teatro”, de Andrés Alonzo, y “Archivo Cuerpa”, de Sofía León, junto con las colaboraciones habituales de docentes y egresados. Estas contribuciones han consolidado la revista como un espacio activo para el diálogo y la difusión del trabajo artístico local.
La participación en el comité editorial de El Grito constituyó una experiencia de aprendizaje significativa para sus integrantes. Enfrentaron desafíos relacionados con la gestión y difusión de la revista, la coordinación con docentes y la vinculación con otras licenciaturas, lo que les permitió desarrollar habilidades previamente inexploradas. Este proceso también les brindó la satisfacción de contribuir de manera tangible al crecimiento y la proyección de la revista, tanto dentro como fuera de la universidad. Para ellos, El Grito representa más que una publicación: es un espacio dinámico de encuentro, aprendizaje y comunidad, capaz de unir trayectorias y generaciones.
El equipo expresa un agradecimiento especial al maestro Juan Esteban Chávez Trava, cuyo acompañamiento, entrega y entusiasmo fueron fundamentales para el desarrollo exitoso del proyecto, inspirando y motivando a todos los participantes. Asimismo, los integrantes actuales, que próximamente dejarán sus vacantes, aconsejan a quienes asuman el relevo mantener la confianza y la comunicación dentro del equipo, priorizando el trabajo colaborativo y el apoyo mutuo. Para ellos, El Grito representa más que una publicación: es un espacio dinámico de encuentro, aprendizaje y comunidad, capaz de unir trayectorias y generaciones dentro de la Universidad de las Artes de Yucatán.
“Cruces y Fronteras” trasciende el formato de un número de revista. Constituye el testimonio de una experiencia comunitaria, una apuesta por el diálogo y la colaboración y una travesía que, aunque fragmentaria, construye una red de sentido y pertenencia entre quienes hacen y leen El Grito.
Página de El Grito.

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