El encuentro entre Roberto Abraham y Maejor
El pasado 6 de marzo, el compositor Roberto Abraham fue anfitrión —como acostumbra— de una noche mágica, en donde se entrelazaron música, conciencia, naturaleza y conexión. Al encuentro acudieron distinguidas personalidades del mundo artístico de Yucatán, como Domingo Rodríguez, Rector de la Universidad de las Artes de Yucatán; Adele Urbán, directora general del Palacio de la Música; Juan Carlos Xacur Goff, presidente del Patronato del Palacio de la Música; Luis Quijano y Pablo Maya, miembro del Patronato y director del Fideicomiso de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, respectivamente; así como amigos cercanos del compositor, como Neo Ross y Alba Medina Flores. Sin embargo, especialmente, acudieron jóvenes talentos yucatecos con proyección internacional y alta sensibilidad por la música.
Elevar conciencias: la esencia de las composiciones de Roberto Abraham
La velada inició con diversas interpretaciones musicales, y unas palabras de Neo Ross, que explicaron con mucha claridad la esencia de las composiciones de Roberto Abraham.
“Hace algún tiempo, Roberto nos invitó a una cena en esta misma Hacienda, donde transcurrida la noche nos dijo de manera muy espontánea ‘quiero interpretarles unas piezas’. Éramos un grupo pequeño, de no más de 15 personas, y nos trasladamos todos al interior de la casa, donde Roberto se sentó ante el piano y comenzó a tocar. Cuando terminó, noté que a todos nos había alcanzado realmente su música, algunos lloraban, otros afirmaron sentir cómo las notas habían llegado a sus corazones. Entonces me dije: si esto tan increíble sucede con 15 personas, ¿por qué no hacerlo con 200, con 400? Meses después realizamos el concierto de Frecuencias de Luz, en Lituania, que fue todo un éxito, no sólo por el lleno total, sino por los numerosos testimonios de quienes escucharon las composiciones de Roberto. Música que eleva conciencias, que sana corazones. Sin saberlo en aquel momento, esa interpretación espontánea en una cena con amigos dio pie a todo un ciclo de conciertos que se estarán realizando próximamente en distintas ciudades del mundo”.
Maejor y Frecuency School
La velada tuvo también como motivo dar la bienvenida a Maejor, reconocido artista de los Estados Unidos que comparte con Roberto Abraham la visión sanadora que tiene la música, y que ha logrado plasmarla a través de Frecuency School, la cual cofundó en 2024, en Suiza, para fusionar la sanación sonora con la educación y el bienestar, buscando integrar terapia de sonido, bienestar y música para el desarrollo holístico de la mente, el cuerpo y el espíritu.
En una intervención cargada de emociones, Maejor explicó cómo desde muy joven había conseguido cumplir el sueño de trabajar con grandes artistas del mundo, como Justin Bieber, hasta que una noticia cambió completamente su forma de ver la vida. “No podía creer la suerte que tenía, viajando por el mundo y trabajando con grandes artistas… cuando me dieron la noticia de que tenía cáncer. Mi vida se detuvo completamente en ese momento, tuve que hacer una pausa y replantearme muchas cosas”. Ahora, Maejor entiende el poderoso efecto que tiene la música y las frecuencias en la mente, el cuerpo y la conciencia de las personas. “Todos formamos parte de la misma sinfonía, cada uno interpreta un instrumento diferente, único, pero que forma parte de un gran todo que compartimos.”
Precisamente el entendimiento de las frecuencias, y su trascendencia física, mental y espiritual, lo ha llevado a colaborar con el compositor Roberto Abraham, generando una poderosa convergencia que todos pudimos apreciar esa misma noche, cuando interpretaron juntos. Fue un momento muy especial, bajo la gran copa de un árbol que se mecía al ritmo del viento y de la melodía, entrelazando conciencias en una esfera de energía que logró —por un momento—, abstraernos del tiempo y de los conflictos del mundo.
A medida que avanzaba la pieza, las conversaciones y murmullos que minutos antes llenaban el jardín, desaparecieron por completo. Nadie parecía querer interrumpir aquel momento. Algunos cerraban los ojos, otros miraban hacia el cielo oscuro entre las ramas del árbol, como si la música estuviera abriendo un espacio interior que pocas veces se permite en la vida cotidiana. Por unos minutos, el tiempo se desaceleró… y con él lo hicimos también nosotros.

La frecuencia 432 hercios y su capacidad de elevar conciencias
Roberto Abraham, Maejor, Neo Ross, Octavio García y Alba Medina Flores, explicaron a los presentes la importancia que tiene la música en frecuencia 432 hercios, por su capacidad sanadora. “Era la frecuencia que se utilizaba antes de la década de los 30´s, hasta que potencias mundiales decidieron homologar todo a 440 hercios”, comentó Maejor.
El propio Roberto lo ha manifestado en diversas ocasiones: “Toco en 432 hercios, en lugar de 440, para regresar a la vibración original cósmica de la tierra que cambió en el año 1939, e impregnar mis composiciones de frecuencias y elementos que aumenten la emoción y el sentimiento al escucharlas, que abran corazones y eleven conciencias”.
“La frecuencia 432 hercios es un poco más baja y permite un descanso de la velocidad abrumadora a la que recibimos y procesamos información, donde estamos saturados ante este mundo digital. Por ello es importante pasar esta visión a las nuevas generaciones”, concluyó Maejor.
Como parte de esas nuevas generaciones, en la velada estuvieron presentes artistas muy jóvenes pero de gran talento, como Gibran Alcocer, Ángel Ortíz, Diego Pierre y Omar Alfonso.
Ahora, la búsqueda por elevar conciencias y sanar corazones a través de la música de Roberto Abraham que se plasmó en Frecuencias de Luz, se conjunta con esta misma visión de Maejor en Frecuency School, y se traducirá en una presentación espectacular a finales de este mismo año. Este concierto buscará replicar la experiencia íntima que experimentamos todos aquella noche, bajo la copa del árbol, entre amigos, artistas y jóvenes creadores que, más que un encuentro musical, se trató de una pausa necesaria en medio del ruido del mundo.
Tal vez por eso, más allá de los conciertos futuros y proyectos internacionales que generará con éxito el compositor Roberto Abraham, lo que realmente dejará una huella en nosotros es una idea sencilla pero poderosa: la música, cuando nace de la sensibilidad y en la frecuencia adecuada, tiene la capacidad de sanar, elevarnos y hacernos recordar que todos formamos parte de la misma sinfonía.
Por David Montañez
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