A través de los calendarios se puede tejer la identidad de un lugar. No se trata sólo de los escenarios que se abren en la ciudad, sino de los cruces sutiles en los que distintas voces y geografías se adentran en esa cartografía humana, diversa y profundamente transformadora.
Comenzamos esta edición con la conmemoración de dos siglos de relación entre México y Francia durante la Semana Cultural de Mérida. De las partituras cruzadas entre el Mayab y la tradición europea, al rastro histórico de la huella francesa en nuestras casonas, el encuentro cultural (que se extenderá hasta mediados de noviembre) mostró que una efeméride no es un punto de llegada, sino un espacio fértil para repensar quiénes somos a través del espejo del otro.
La cultura también necesita del arte independiente. La 4ª edición del Festival Siniestra reunió en teatros, casonas y rincones no convencionales a una tribu dispuesta a explorar lo fantástico y lo inquietante: el horror escénico y la poesía oscura, que nos recuerdan que mirarnos en lo incómodo es también una forma de buscar cobijo y pertenencia.
Ese carácter vivo del arte como espacio de hallazgo se refleja en la travesía del grupo cubano La Caja Negra, cuya llegada a Yucatán, nacida de un contratiempo logístico, se convirtió en un ejercicio de escucha e intercambio.
Con la décima edición del Festival de Cine Infantil Churumbela, bajo el lema “Escucha”, la pantalla se convierte en un dispositivo de exploración para las infancias, lo que reconoce las voces de la niñez, valida su mirada y su capacidad creativa.
El Coro de la Ciudad de Mérida, bajo la dirección de la maestra Concepción Casals Arriaza, reafirma su compromiso como una de las instituciones del Ayuntamiento a través de la cual se difunde el repertorio musical local y universal, se forman talentos y se vincula a la comunidad con el arte.
En entrevista, Angie Canto nos comparte, desde sus primeros hallazgos en su juventud, hasta los rigurosos procesos de formación internacional junto al Odin Teatret. De la paciencia, la pasión y la resiliencia que exige estar en escena o frente a un grupo de estudiantes.
Finalmente, el guitarrista y compositor Paco Rentería ofrece una reflexión sobre uno de los desafíos del arte contemporáneo: la inteligencia artificial. Luego de una conversación sobre su regreso a las tierras yucatecas y los desafíos culturales que presenta este panorama, el guitarrista enfatiza que la ética artística no reside en la técnica de una máquina, sino en la capacidad de sostener la mirada del espectador y de defender la creación como un acto de resistencia y honestidad.
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