Noviembre: entre la memoria, la luz y la comunidad
Noviembre llega con su aire de evocación. Es el mes en el que recordamos, en el que la luz y la sombra se equilibran y el arte encuentra nuevas formas de habitar la memoria colectiva. En esta edición, los proyectos, artistas y espacios que conforman nuestras páginas trazan un recorrido que, como un altar, reúne distintas miradas y manifestaciones sobre lo que somos, lo que persistimos en ser y lo que, desde el arte, seguimos transformando.
Desde Lituania, Roberto Abraham nos comparte una experiencia sensorial que une sonido, luz y cuerpo: una instalación que traduce frecuencias en emociones y que nos recuerda cómo el arte puede atravesar fronteras tanto físicas como simbólicas. Esa misma resonancia nos conduce a ARRAIGO, un proyecto profundamente enraizado en el corazón de Mérida, donde la memoria de las casas, los oficios y los habitantes del centro se convierte en testimonio vivo de identidad, pertenencia y permanencia.
En el Museo de la Luz Mérida, la percepción se vuelve juego y descubrimiento: la ilusión óptica se transforma en un puente entre ciencia y arte, en una metáfora luminosa de lo que significa mirar más allá de lo evidente. Luego, la Gala Sinfónica Anáhuac Mayab nos invita a otra forma de encuentro: una noche en la que la música de películas icónicas se convierte en vehículo de solidaridad, recordándonos que el arte transforma vidas y crea comunidad.
Esta misma vitalidad se escucha en las calles de Mérida con el Primer Festival de Jazz 2025 del Ayuntamiento de Mérida, una celebración del ritmo, la improvisación y la energía colectiva. El jazz, con su espíritu libre y su constante diálogo, marca el pulso de una ciudad que se abre a nuevas sonoridades sin olvidar sus raíces. Entre esas raíces se encuentra la voz escultórica de Reyes Maldonado Gamboa, artista originario de Sinanché, que lleva la casa maya —símbolo de identidad y resistencia— hasta escenarios internacionales. Su trabajo es un acto de reivindicación y amor por lo propio, una forma de decir que el arte también se construye con la tierra, con los saberes ancestrales y con las manos de la comunidad.
Finalmente, cerramos este recorrido en Espacio la 87, una casa en el centro de Mérida que late al ritmo del arte independiente. Es un refugio donde los jóvenes creadores reinventan el sentido de colectividad desde la autogestión.
En esta edición celebramos la memoria, la raíz y la luz como hilos que nos sostienen.

¡Conoce la edición n.° 43 de Escena!



