Hay recintos que transforman y el Centro Nacional de la Música Mexicana-Palacio de la Música es, sin duda, uno de ellos. Al cumplir ocho años de vida, este majestuoso espacio enclavado en el Centro Histórico de la capital del estado, no sólo se consolida como una joya arquitectónica y un cofre vivo del patrimonio sonoro de nuestra nación, sino también como un dinámico punto de encuentro multigeneracional.
Desde la visión de su directora general, Adele Urbán Flores, y con el respaldo de su Patronato y Consejo Consultivo, el Palacio diseñó un despliegue de 30 actividades durante todo el mes de junio de este año, convocando a más de 100 artistas de 19 géneros musicales, para festejar un aniversario marcado por la comunión, la resiliencia y la entrega absoluta.
La cartelera del aniversario demostró que la música es un ente camaleónico
Los diferentes espacios del Palacio cobraron vida propia con una respuesta monumental por parte del público yucateco y de los visitantes.
El domingo 7 de junio, la agrupación local I&I encendió la Sala de Conciertos para conmemorar sus propios 28 años de trayectoria ininterrumpida y sumarse al Octavo Aniversario del Palacio. Con un aforo a su máxima capacidad —alrededor de 400 personas—, familias completas se rindieron ante la inconfundible voz de su líder, Rasta Luis. El concierto se convirtió en una estampa entrañable: niños de todas las edades bailando en primera fila y una atmósfera mágica de unidad, paz y conciencia social. En camerinos, los músicos reafirmaron su humildad y gratitud por un espacio que logró conectar instantáneamente las vibraciones del reggae con el corazón del público.
El martes 9 de junio el “Museo de Noche, Museo Vivo” desbordó por completo las expectativas: más de 650 personas abarrotaron las salas interactivas a partir de las siete de la noche, mientras que un centenar de entusiastas permaneció a las puertas con el anhelo de ingresar al evento de entrada libre. El recorrido tecnológico habitual se transformó en una fiesta bohemia. Mientras las nuevas generaciones exploraban las pantallas táctiles con auriculares, 20 agrupaciones de trovadoras y trovadores yucatecos se adueñaron de cada rincón. Entre la intimidad de las butacas rojas y los pasillos, agrupaciones como el Dueto Alberto y Rodolfo, las Hermanitas Pech, Las Trovadoras del Mayab, Los 3 Yucatecos, el Trío Ensueño y los Troveros —por mencionar algunos— rompieron las barreras formales. El público coreó, se tomó fotografías y solicitó sus piezas románticas predilectas al compás de guitarras y contrabajos.

Para coronar el encuentro estético, a las 19:30 se inauguró la exposición gráfica Sinfonías en Trazos del Mayab del artista José Góngora Pacheco, cuyos vibrantes murales y retratos rindieron un justo homenaje visual a los grandes rostros del cancionero regional.
La temporada de lluvias en la capital yucateca desafió la logística exterior, pero encendió la calidez de la Sala de Conciertos. Quedó demostrada, una vez más, la capacidad del Palacio para albergar las propuestas más frescas y alternativas. El miércoles 10 de junio, el concierto de Meen Green, originalmente programado para la terraza bajo el concepto de “Música bajo las estrellas”, tuvo que trasladarse al interior debido a un aguacero repentino. Lejos de apagar los ánimos, más de 100 personas arroparon a la banda en una atmósfera de íntima complicidad.
Bajo un juego de luces en tonos verdes, ámbares y azules, el quinteto integrado por Rodrigo y Mateo Valdés, Chema Hefferan, Emilio Guzmán y Vanessa Rodríguez, celebró el primer aniversario de su producción Quimera. Interpretaron con impecable nitidez temas como “Lo que empezamos”, “Canción alada” y “El duelo tiene sentido”, demostrando que el talento joven y alternativo encaja a la perfección con la solemnidad del Palacio.
La noche del jueves 11 de junio perteneció a Partículas, agrupación yucateca que dejó el alma sobre el escenario ante un público fiel que ingresó de forma gratuita. Elegantemente coordinados en blanco y negro, Julia Arcudia (voz), Anakaren Rodríguez (bajo), Paco Porras (guitarra), David Gastón (batería) y Junajaw Sánchez (teclado) abrieron con fuerza al ritmo de “Shut up and dance” y de su divertido “Cuchicheo”.
La velada transitó por ingeniosos mashups —como “Lo que tú necesitas / Staying alive”— y momentos de profunda emotividad. Al interpretar “Melancolía”, la prodigiosa voz de Julia Arcudia evocó los recuerdos de seres amados que ya no están, provocando lágrimas de catarsis colectiva entre las butacas. Tras sacudir la sala con una sofisticada versión pop de “Baby One More Time” y el sabor de “La vida es un carnaval”, la banda estrenó temas de su primer EP original, destacando “Intensidad” —con un pulso magistral de Anakaren en el bajo— y los solos virtuosos de todos sus integrantes.
El clímax llegó con “Salir a la luz”, cuando, de manera espontánea, los asistentes encendieron las luces de sus celulares, transformando el techo del Palacio en un firmamento móvil y estrellado y conmoviendo a los presentes antes del vibrante cierre con “I Am Believe”. Al día siguiente, la misma Sala de Conciertos fue el escenario para recibir a La Década, agrupación que estuvo acompañada de músicos de orquesta bajo la dirección de Luis Koyoc, quienes revivieron canciones que han marcado generaciones.
Los géneros durante el aniversario fueron tan variados que el domingo 14 se dio espacio a Ceiba Flava, acompañada de Killb3at, Nene Fresh y DJ Adams. Uno de los encuentros más entrañables del mes fue la participación de don Eugenio Flores Pérez, el icónico saxofonista del gran Chico Che y actual líder de Eugenio y la Crisis de Chico Che. Más allá de hacer vibrar la Sala de Conciertos con himnos de la música popular como “¿De quién chon?” y “¿Quién pompó?”, don Eugenio cautivó por su profunda humildad y nobleza. Acompañado por los integrantes del grupo (Eugenio Flores Jr., Natanael Ascencio, Ángel Marín, Jesús Manuel Peter, Eduardo Sosa y Andrés Mayo), el veterano músico recorrió maravillado las salas del Museo Interactivo, portando auriculares y expresando con sincero asombro: “En mi tierra no hay nada de esto. Los envidio”.
La agrupación dejó una huella imborrable al entablar una tierna complicidad con Trova, la simpática perrita mestiza adoptada hace casi tres años, que se ha convertido en la reina y guardiana oficial del Palacio de la Música. Inspirada en su historia, la agrupación le dedicó un emotivo y sabroso tema musical titulado precisamente “Es Trova” —escrito por Emma Isabel—, consolidando una experiencia en la que la música unió transversalmente a abuelos, padres e hijos en una sola pista de baile.
Nuestra Orquesta Típica Yukalpetén también tuvo una importante presencia en el aniversario, con doble presentación, con los conciertos “Ellas Cantan” y la fecha dedicada al Palacio, acompañada de grandes solistas y la dirección del maestro Pedro Carlos Herrera López.
El domingo 21 de junio el tiempo fue favorable para realizar, al fin, el Programa “Música bajo las Estrellas”, que en esta ocasión contó con un cartel de lujo de compositoras y compositores que deleitaron a los presentes con temas de su autoría, en un viaje por temas de amor y desamor de la mano y guitarras de Maricarmen Pérez Domínguez, Val Hozu, Laura Gabriela, Felipe de la Cruz y Mafud.
La nostalgia de la época de oro tropical también tuvo su espacio de gala con la emblemática agrupación Lluvia con Sol, que celebró en este recinto sus 50 años como agrupación musical. Bajo la dirección musical y el compás del bajo de Ricardo Gálvez Figueroa, el ensamble deleitó a la Sala de Conciertos evocando con maestría los arreglos inmortales de las grandes big bands como Ray Conniff, Glenn Miller y Luis Alcaraz.
La velada escaló de temperatura con ritmos caribeños y guapachosos como “Champotón”, “Mambo Dolito”, “La vaca vieja” y “Macarena mambo”, interpretados por la voz principal de Rubén Ariel Gamboa Castilla, junto a las voces invitadas de Joaquín Rafael Rabanales y Adrián Chi. Apoyado por una sección rítmica demoledora y la brillante armonía de teclados de Andrés Cauich Barbudo, el cierre detonó una auténtica catarsis de baile cuando la sala entera se puso de pie para revivir clásicos del rock de los 60 y 70 como “El rock de la cárcel” y “Chica Ye-Ye”.
El día del Aniversario del Palacio de la Música, jueves 25 de junio, la presentación no podía ser menos especial. Se contó con un concierto de lujo a cargo de Las Maya Internacional, que cautivó a los asistentes y los hizo ponerse de pie en varias ocasiones, siendo una noche única para celebrar los lazos, la historia y la evolución del talento de nuestra región y de talla internacional.
Al día siguiente, el ska se adueñó del recinto con las bandas Tripulación Tormenta y FrankenSix. El abanico de géneros lo cerró Death Scythe con su heavy metal, teniendo como abridores a Arges.
El color, los vistosos ternos bordados, las alhajas doradas y las impecables filipinas inundaron el Patio de Cuerdas durante la celebración de una Magna Vaquería, que honró las raíces más profundas de la tierra yucateca. La Directora General, Adele Urbán Flores, dio una cálida bienvenida a las decenas de asistentes y recordó que el recinto nació precisamente para preservar y difundir la música popular. La tarde estuvo marcada por la emotiva coronación de la joven Romina Aranda Camelo como embajadora de los festejos, quien agradeció el respaldo de su familia y de sus seguidores.
Al ritmo de las trompetas, trombones y saxofones de la Orquesta Jaranera del Mayab y la Real Orquesta Yucateca de Arturo Turriza (ROYAT), el grupo jaranero Aquetzali, y con la participación especial del Ballet Folclórico “Alfredo Cortés Aguilar”, el Ballet Folclórico Infantil y el Ballet Clásico Juvenil del Estado, el patio se convirtió en una estampa viva de tradición. Los asistentes zapatearon y disfrutaron de las monumentales ejecuciones de piezas obligadas como “Yucateco”, “Aires del Mayab” y “Bertha Minelia”, complementando el ambiente festivo con puestos de artesanías, comida y productos locales.
El cierre de este mes de aniversario estuvo destinado a hacer historia. El martes 30 de junio por la noche —contra todo pronóstico pues coincidía con el cuarto partido de la selección mexicana en el Mundial—, se tuvo un lleno total en la Sala de Conciertos para presenciar el esperado debut en solitario de la joven e imponente intérprete yucateca Aeda Fernanda. Aeda cautivó las miradas desde su salida al escenario, desatando una ovación. Conmovida, dedicó unas palabras al equipo del recinto —el espacio que la vio crecer y que confió en ella—, haciendo extensiva su gratitud a su público.
Acompañada por cuatro músicos impecables, bajo la dirección musical, arreglos y piano del reconocido productor José Carlos Milán —quien fungió como guía fundamental del proyecto—, además de Edgar Ibarra, Rodrigo Uribe e Irving Cetz, la velada transitó por una montaña rusa de emociones. La cantautora interpretó con desgarro “Hoy” y “Aunque sea en otra vida”, para luego abrir su corazón con temas de desamor, conectando con el alma de la audiencia en “Amigos o no” y “En el lugar que merezco”. Uno de los instantes más emotivos de la noche llegó al evocar su infancia y los sabios consejos de su maestra Lila Ross —recordando que “la fama no es lo mismo que el éxito”—. Bajo esa premisa de cantar por puro amor, regaló una conmovedora versión del clásico “Volverás”.
La complicidad en el escenario creció con la aparición de Javier Alcalá para cantar juntos “No me puedo escapar”. Posteriormente, en un giro mágico, Aeda regresó luciendo un espectacular terno de flores multicolores para zapatear y cantar con orgullo “Aires del Mayab”, acompañada por el Mariachi Luna, desatando chiflidos de admiración y el coro al unísono de “¡Aeda, Aeda, Aeda!”. Tras una dramática interpretación de “La gata bajo la lluvia”, la artista lució un vestido largo morado para rendir un sensible tributo al piano y a la voz del maestro Armando Manzanero con “Cómo yo te amé”. A este bloque se sumó el cantante Marco Mendoza, quien interpretó una versión sofisticada de “Solamente tú”.
Éxitos como “Víveme” y “Tanto” —el emblemático tema que marcó su exitoso paso por La Voz México— prepararon el terreno para un cierre rítmico con “Yo no sé mañana”, donde la cantante agradeció de forma conmovida a sus padres. Ante la insistencia del público que se negaba a dejarla ir, Aeda regresó al piano para regalar “Burbujas de amor” —recordando cómo la cantaba en la sala de su casa junto a su padre— y coronó la histórica velada con “Piel canela”. Al apagarse las últimas notas, la Sala de Conciertos entera se puso de pie en una ovación de júbilo prolongada. Aeda Fernanda ha emprendido el vuelo en solitario, demostrando que el cielo de Yucatán tiene una nueva y rutilante luminaria que brilla con luz propia.

El Palacio de la Música también es un espacio de formación y exploración académica
El reconocido cantautor sinaloense Leonel Soto impartió la Clase Maestra “La canción artesanal” en la Sala de Conciertos. Ante un público interesado en los procesos de composición, Soto defendió el valor de tomarse el tiempo para crear en una era de producción musical masiva e inmediata. Con guitarra en mano, compartió de manera amena y cercana sus métodos creativos: el uso de las escalas musicales, los acordes abiertos para descubrir matices armónicos, la incorporación de la novena añadida y las reglas fundamentales para conservar la acentuación prosódica y la naturalidad de las palabras en la letra.
El maestro Enrique Martín Briceño impartió dos Clases Maestras. La primera se tituló “Mayanidad y Yucatequidad”, de Manzanero, en la que profundizó en el tema de la obra, así como en la esencia y las raíces de uno de los cantautores más universales que ha dado nuestra tierra: Armando Manzanero. La segunda, “Yucatán y Cuba: una historia musical compartida”, reseñó los lazos culturales y musicales que han unido a Yucatán y a Cuba a lo largo del tiempo, dejando una huella profunda en nuestra identidad sonora.
Los Conciertos Didácticos, que son todos los sábados en punto de las 12 del día, también se sumaron a la cartelera de aniversario, con programas aptos para toda la familia, como Balam Ramos Cruz, músico de arpa y exintegrante de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, el talento de la joven pianista, compositora y arreglista Julia Zerón, el joven cantante Leo RoGuz y una muestra de los avances de alumnos de los Talleres Musicales del Palacio de la Música. Por supuesto, la cartelera se enriqueció en el aspecto virtual con los estrenos, cada viernes del mismo mes de junio, de las Charlas en el Palacio con la banda regiomontana de Los Claxons y con Insulini y Los Espantasuegras, así como los Clips en Palacio a cargo de Malena Durán y el estreno de la canción “Es Trova” con Eugenio y la Crisis de Chico Che.
Más allá de las frías cifras de asistencia o del eclecticismo de los géneros programados, el verdadero triunfo del Palacio de la Música-Centro Nacional de la Música Mexicana en su octavo aniversario radica en su naturaleza como espacio de comunión.
Como bien se destaca en los círculos culturales de la región, un centro cultural es sólo piedra y arquitectura si carece de la generosidad de sus creadores y de la complicidad de un público dispuesto a habitarlo. Este mes de junio demostró con creces que, gracias a la entrega apasionada de los músicos, compositores, técnicos, investigadores, directivos y a la vibrante respuesta de la comunidad, el Palacio no es un museo estático del pasado, sino un templo vivo que late con fuerza al ritmo de la memoria histórica y del talento del mañana. ¡Que sigan las resonancias y los éxitos compartidos!

¡Visita la edición 52 de Escena!








