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La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida
julio 18, 2025
La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

En un rincón al sur de la ciudad, donde pocas veces se colocan los reflectores culturales, ha surgido un espacio que transforma lo íntimo en trascendente. La Marquesina no pretende ser un gran teatro ni una institución solemne. Es, en cambio, un foro que celebra lo pequeño pero con profundidad, un lugar donde el arte se vuelve cercano y la cultura se construye con manos locales, emociones verdaderas y mucho compromiso.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Un teatro con alma

Más que una sala escénica, La Marquesina nació como un gesto: el deseo de ofrecer un lugar en el cual las expresiones artísticas pudieran florecer sin restricciones. El proyecto responde a una necesidad latente en muchas comunidades: la de contar con espacios donde los artistas —especialmente los emergentes— puedan compartir su trabajo sin filtros ni intermediarios. Aquí, el espectador no solo observa; participa, se involucra y se transforma. La proximidad entre público y escena crea una experiencia distinta, casi artesanal.

El nombre del foro es más que simbólico. En el teatro tradicional, la marquesina anuncia lo que está por suceder. Es la promesa de una historia, de una voz. Así, este espacio toma ese concepto y lo expande: se convierte en un umbral entre la vida cotidiana y la experiencia artística.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Las manos que lo hacen posible

Detrás de este espacio hay un equipo que trabaja con pasión cotidiana. Bruno Aguilar, fundador y director general, no sólo dirige La Marquesina: la vive, la habita. Su iniciativa de crear un foro cultural en esta parte de la ciudad rompe con la idea de que únicamente en ciertas zonas puede haber arte. A su lado, Marjolette Aguilar, su hija, se encarga de coordinar la parte artística, curando la programación y decidiendo el rumbo del foro. Su mirada joven da frescura y claridad a cada propuesta que pasa por este escenario.

El motor logístico y operativo es Floricelly Núñez, esposa de Bruno, quien cuida los detalles que hacen que cada función o taller ocurra con orden y calidez. Juntos, han construido un modelo donde la gestión cultural se entreteje con los afectos familiares, convirtiendo a La Marquesina en un proyecto profundamente humano.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Crear cultura donde a veces no llega

Ubicado en una zona poco frecuentada por los circuitos artísticos de la ciudad, La Marquesina se enfrenta a un desafío real: construir una comunidad donde históricamente ha habido olvido cultural. El sur de Mérida, muchas veces marginado del desarrollo artístico, encuentra aquí un espacio que no sólo ofrece espectáculos, sino también pertenencia. 

La disparidad geográfica en el acceso a la cultura es una realidad que este foro no ignora. Por eso, se propone como un puente entre el talento local y las oportunidades de creación. Aquí se reconoce el valor de las voces que, por cuestiones económicas o sociales, han sido silenciadas; y se les devuelve un escenario donde puedan expresarse sin censura ni prejuicios.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Juventud que crea, juventud que dirige

Uno de los rasgos más significativos de La Marquesina es su apuesta por los creadores jóvenes. Desde sus primeros pasos, el foro se pensó como un semillero para nuevas voces. Muchos de quienes imparten talleres o se presentan en escena están en pleno proceso de formación, y el espacio se convierte así en un laboratorio donde el error y el descubrimiento son bienvenidos.

Esta confianza en la juventud no es ingenua: es estratégica; porque en cada función, en cada clase, se siembra una manera distinta de hacer cultura. Una que no parte del canon, sino de la experiencia, del deseo y del presente.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Formación, talleres y transformación

La programación de La Marquesina no se limita a montajes teatrales. El foro ofrece talleres de teatro musical y danza clásica dirigidos a niñas, niños y jóvenes, con horarios que responden a las necesidades reales de quienes habitan la zona. Estos espacios no solo enseñan técnica; invitan a descubrir el cuerpo, la voz y la imaginación como formas de resistencia y alegría.

Las instalaciones acompañan esta intención y permiten que las actividades se adapten a diferentes lenguajes y formatos. Con una capacidad para 70 personas, el foro cuenta con proyector, equipo de sonido, consola de luces, camerinos y cabina técnica. Todo lo necesario para profesionalizar la experiencia, sin perder la calidez de lo artesanal.

 

La Marquesina: un respiro cultural en el sur de Mérida

Un escenario donde las historias comienzan

La Marquesina es muchas cosas a la vez: un teatro, una escuela, un refugio y una promesa. Es el punto de partida para quienes desean contar una historia, mover un cuerpo o levantar la voz. Es, también, un espacio donde el público deja de ser espectador y se convierte en parte de algo más grande: una comunidad que se construye a través del arte.

En una ciudad marcada por contrastes, este foro insiste en la equidad desde la creación. Donde antes había vacío, ahora hay luces encendidas, cuerpos en movimiento y emociones compartidas. La marquesina —esa franja donde comienza el teatro—, en este caso no sólo anuncia una función: anuncia un cambio.

 

Paloma Alba

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