Entrevista a la maestra Patricia Martín Briceño, titular de la Secretaría de la Cultura y las Artes
En un momento en el que la cultura ocupa un lugar estratégico en el desarrollo social y económico de Yucatán, la Secretaría de la Cultura y las Artes impulsa una agenda que articula patrimonio, creación contemporánea, descentralización y cohesión social. En esta conversación, la maestra Patricia Martín Briceño, titular de la SEDECULTA, comparte los principales retos asumidos al inicio de su gestión, los proyectos estratégicos que se desarrollan actualmente y la visión que guía la política cultural del estado donde, bajo el eje de una cultura con identidad y en el marco del proyecto Renacimiento Maya, la administración estatal ha puesto énfasis en fortalecer las raíces culturales del estado al tiempo que amplía el acceso a las artes en todo el territorio.
“Esta secretaría es muy particular, pues administra la cultura, las artes, pero también el patrimonio, y esto no sucede igual en el resto del país. En Yucatán tenemos una de las culturas vivas más importantes, no solamente de México sino a nivel mundial, que es la cultura maya”.
Activar espacios culturales y poner especialistas en puestos clave: el primer reto
Al asumir el cargo, explica Patricia Martín, uno de los retos más importantes fue actualizar y reactivar los espacios culturales del Gobierno del Estado. La SEDECULTA administra centros como el Centro Cultural de la Niñez Yucateca (Cecuny), el Centro Cultural Ibérica, el Centro Cultural Ricardo López Méndez Cordemex, el Gran Museo del Mundo Maya y la Casa de la Cultura del Mayab; además de la Biblioteca Central Manuel Cepeda Peraza y la Biblioteca Yucatanense, así como los teatros Daniel Ayala, Armando Manzanero y el José Iturralde y Traconis, en Valladolid.
“Por supuesto, también debemos incluir el Teatro Peón Contreras, actualmente en proceso de rehabilitación, en coordinación con el INCCOPY de la Secretaría de Infraestructura para el Bienestar y el INAH”.
Atender los centros culturales implica mucho más que su operación cotidiana. Supone garantizar espacios dignos, limpios y en las mejores condiciones posibles, como el Centro Cultural Ricardo López Méndez, en Cordemex, un espacio intergeneracional donde convergen personas adultas mayores, infancias y juventudes en clases de música, pintura, canto, tai chi, yoga, folclor y ballet. Pero también implica decisiones de alto valor simbólico: devolverle su nombre a la Biblioteca Yucatanense, inscrito en piedra, y con ello restituir el respeto a nuestro patrimonio documental y material. Cuidar la infraestructura cultural es, al mismo tiempo, cuidar la memoria y la identidad de Yucatán.
Otro esfuerzo inicial fue colocar especialistas al frente de las coordinaciones estratégicas. “Por ejemplo, en la Dirección General de Museos y Patrimonio contamos con el doctor Fidencio Briceño Chel, lingüista con amplia trayectoria en la promoción de la lengua y la cultura maya”.
Cultura con identidad: la importancia del patrimonio maya
Nunca hay suficientes recursos económicos, humanos o técnicos para preservar y promover la cultura —detalla—, pero es precisamente la cultura la que nos define como sociedad. Por eso debe atenderse en toda su amplitud: desde la pedagogía del arte y la promoción del trabajo artístico hasta la preservación del patrimonio, el acompañamiento a jóvenes talentos, el reconocimiento a creadoras y creadores con trayectoria, la formación de nuevos públicos y el involucramiento de las infancias.
“En esta administración —afirma— el maestro Joaquín Díaz Mena nos ha pedido poner énfasis en una cultura con identidad. Esto significa fortalecer y salvaguardar el patrimonio maya, pero también reconocer la diversidad de expresiones que configuran quiénes somos hoy: nuestras lenguas, nuestras tradiciones vivas, nuestras prácticas comunitarias y las manifestaciones contemporáneas que dialogan con ese legado”.
En ese marco, se creó el primer concurso de poesía en lengua maya, un hecho histórico que coloca en condiciones de igualdad la literatura escrita en español y la escrita en nuestra lengua originaria. Por primera vez, Yucatán cuenta con un reconocimiento específico para la creación literaria en maya: el Premio Isaac Carrillo. Asimismo –detalla– se han impulsado expresiones contemporáneas como el rap en lengua maya, confirmando que la lengua se proyecta en nuevas formas artísticas y dialoga con las generaciones jóvenes.
“La cultura maya es una de las grandes fortalezas de Yucatán. No sólo atraviesa el ámbito artístico y patrimonial, también moldea nuestra identidad colectiva, nuestra manera de convivir y la vida pública del estado. Eso es lo que distingue a Yucatán. Haber sido uno de los dos estados que representaron al país en Mondiacult (1) es un reconocimiento al trabajo que se realiza en política cultural. Lo que presentamos ahí está vinculado con nuestro patrimonio y con el lugar central que la cultura maya ocupa en nuestro proyecto cultural. En ese marco de una cultura con identidad se inscribe también el proyecto estratégico del Renacimiento Maya.”.

El papel del Renacimiento Maya en la cultura de Yucatán
Al hablar del Renacimiento Maya, explica que no se trata de un concepto abstracto, sino de una política cultural que se materializa en proyectos concretos. Destaca dos iniciativas de alto impacto impulsadas por la SEDECULTA: el rescate de la milpa y el fortalecimiento del bordado maya.
Sobre la milpa, detalla que la investigadora Silvia Terán forma parte del equipo de la Secretaría y preside el Consejo de Académicos en Defensa de la Milpa. En colaboración con la SEGEY, se implementan programas escolares donde niñas y niños crean su propia milpa como ejercicio de agricultura de traspatio y aprendizaje sobre patrimonio biocultural. La apuesta es que comprendan que la milpa no es sólo un sistema productivo, sino un núcleo de saberes e identidad vinculados al territorio.
En la misma lógica de salvaguarda se inserta el trabajo con el bordado maya. Señala que se ha construido una alianza con la UNESCO y, sobre todo, con las propias bordadoras, en un ejercicio de gobernanza cultural donde ellas definen lo necesario para la preservación y continuidad de esta práctica.
“Por primera vez en el país, un gobernador, Joaquín Díaz Mena, certificó profesionalmente a artesanas mayas, hecho reconocido en Mondiacult. La certificación no es simbólica: incluye procesos formativos, cursos y talleres que amplían sus oportunidades laborales y educativas, y cuyo modelo comienza a replicarse en otras entidades”.
El reconocimiento se realizó en un acto de gran carga simbólica. En el aniversario número 28 de la declaratoria de Uxmal como patrimonio material de la humanidad, a los pies de la pirámide, 200 mujeres de origen maya fueron reconocidas como profesionales en su oficio. “Podemos pensar que las pirámides fueron construidas por manos masculinas de mayas milenarios; hoy también reconocemos el patrimonio inmaterial del bordado maya, hecho por manos femeninas contemporáneas” –afirma.
En continuidad con ese proceso, se elaboró el libro El Bordado Maya de Yucatán: Patrimonio Vivo, en colaboración con la UNESCO, Fundación Banorte, Fundación Bepensa, DINERCAP, Dunosusa, el Instituto Yucateco de Emprendedores (IYEM) y la Secretaría de Fomento Turístico (SEFOTUR). La publicación destaca tanto por su investigación sobre técnicas y puntadas como por colocar en el centro a las mujeres mayas y reconocer una práctica transmitida de generación en generación.
La descentralización de la cultura: una demanda constante
La descentralización es una exigencia histórica en Yucatán y uno de los ejes centrales de la actual política cultural –explica–. La SEDECULTA ha fortalecido el acompañamiento a los gobiernos municipales para ampliar la presencia artística en todo el territorio. “Apoyamos a los 106 municipios a través de los Centros de Educación Artística, CREA, con talleres, conciertos, teatro comunitario y funciones de cine mediante el programa Gigante Cinema. Buscamos generar experiencias culturales comunitarias, no eventos aislados”.
Esa misma lógica orienta el trabajo de los cuerpos artísticos estatales. La Orquesta Sinfónica de Yucatán ha salido del Palacio de la Música para presentarse en espacios abiertos como el Parque La Plancha y en ciudades como Valladolid. “Es parte de la encomienda del gobernador Joaquín Díaz Mena: democratizar el arte y garantizar acceso gratuito a la cultura”. La Orquesta Típica Yukalpetén también ha ampliado su presencia dentro y fuera del estado, proyectando la identidad musical yucateca en escenarios nacionales e internacionales.
El arte contemporáneo y los nuevos públicos
Al reflexionar sobre el papel del arte, sostiene que su utilidad trasciende lo estético. “El arte es salud pública, es salud mental, es tejido social”. Un concierto no es sólo un espectáculo, sino un espacio de encuentro y fortalecimiento comunitario. Desde esa convicción –señala–, la Secretaría trabaja en la ampliación de públicos y en el impulso del arte contemporáneo. Yucatán cuenta con una comunidad creciente de jóvenes profesionales, muchas y muchos egresados de la Universidad de las Artes de Yucatán. En el Centro de Artes Visuales, cerca del 90 por ciento de las exposiciones corresponden a artistas locales, mientras que el Centro Cultural del Mayab avanza en su consolidación como espacio contemporáneo regional.
En el ámbito audiovisual, se ha fortalecido la difusión del cine documental con la llegada del festival Ambulante (2), así como muestras de la Cineteca Nacional, del Premio Ariel y del festival infantil Churumbela (3). La pantalla MayaMax del Gran Museo del Mundo Maya retomó su vocación cinematográfica, y las funciones también se llevaron a centros culturales, adolescentes en conflicto con la ley y personas privadas de la libertad. Para el Festival Renacer de la Costa Yucateca se presentará una selección de películas vinculadas con el mar y la pesca.
Pero la política cultural no sólo se mide por su alcance simbólico –aclara–, sino también por su capacidad de incidir en la equidad social.
Trabajamos para quienes menos oportunidades tienen
“La cultura debe ser una herramienta de inclusión”, afirma. Se trabaja para infancias que no podrían pagar una academia de danza, para jóvenes que requieren becas y para comunidades como la LGBTQI+, a través de la beca de artistas pro-diversidad.
La cultura también incide en el desarrollo económico. “Hablamos de economía naranja”. El concierto de Julieta Venegas en Valladolid generó no sólo asistencia al evento, sino movimiento turístico y comercial en la región. En esa lógica, destaca el respaldo a la Bienal Internacional de Yucatán, iniciativa privada que proyecta a la entidad en circuitos internacionales y generará impacto económico y oportunidades para artistas locales.

Territorio de paz gracias a la cultura
Como mensaje final, Patricia Martín Briceño invita a la ciudadanía a acercarse a la Secretaría. “Acérquense a la Secretaría de la Cultura y las Artes, no solamente si son creadoras o creadores, también si son público. Nada de lo que hacemos tendría sentido sin ustedes. El arte, la cultura y la conservación de nuestro patrimonio fortalecen nuestra salud pública y mental”.
Sostiene que ese tejido cultural se refleja en la convivencia social y en el clima de tranquilidad que distingue a Yucatán. Cuando la creatividad encuentra espacios para expresarse y compartirse, se construyen vínculos, identidad y comunidad. “Nos convertimos en un territorio donde se celebra la creatividad, el arte y la vida; un territorio de paz”.
(1) Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible organizada por la UNESCO.
(2) Gira de documentales que lleva cine a distintas ciudades de México y otros países, con funciones, talleres y encuentros con realizadores.
(3) Festival internacional de cine para niñas, niños y adolescentes en México enfocado en formación de audiencias, acceso cultural y creación audiovisual infantil.



