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Sonidos que evocan memorias
agosto 12, 2025

El pasado jueves 3 de julio, el Museo Palacio Cantón albergó la conferencia “Sonido, espacio y memoria: la antropología de la escucha”, impartida por la investigadora Itzel Martínez como parte del ciclo de actividades académicas de la exposición Fisuras del sonido. La sala, adornada con ornamentos históricos, fue el escenario de una reflexión tan íntima como compleja: ¿Cómo escuchamos? ¿Qué historias quedan grabadas en el sonido y cuáles se silencian?

Escuchar para recordar

En los primeros minutos, la ponente propuso un ejercicio sensorial que marcó el tono de la conferencia: sonidos del entorno yucateco —chicharras, zanates, el golpeteo de los pasos o incluso un caballo al trote— sirvieron como detonantes para la memoria colectiva. Porque, como lo subrayó Martínez, el sonido no es sólo una onda mecánica: es también una vía para reconstruir lo vivido, una forma de archivo.

Tecnologías de inscripción aural

Basándose en los planteamientos de la antropóloga Ana María Ochoa, Itzel Martínez abordó el concepto de inscripción aural: la idea de que toda tecnología (desde el telégrafo hasta el vinilo y el estetoscopio) transforma la forma en que registramos y comprendemos la cultura. La inscripción no se limita a lo escrito o grabado, también se produce en la voz, en los cuerpos que escuchan y producen sonidos, y en los espacios que los contienen. 

Desde esta perspectiva, la memoria no es un contenedor estático, sino un proceso dinámico, en constante negociación. Las narrativas sonoras que atraviesan nuestras ciudades, como las campanadas en Cholul que marcan la hora y organizan el ritmo comunitario, revelan cómo el espacio y el sonido se entrelazan para construir significados sociales.

La escucha como acto político

Uno de los aportes más potentes de la conferencia fue la reivindicación de la escucha como una práctica aprendida, atravesada por el poder. “No todos escuchamos igual”, afirmó Martínez. Existen cuerpos, profesiones y culturas que escuchan distinto. Un mismo sonido puede ser interpretado como ruido, como señal de peligro o como melodía, dependiendo de quién lo recibe y desde dónde. Aquí, la antropología de la escucha se convierte en una herramienta crítica: sirve para interrogar qué sonidos se consideran legítimos y cuáles son desechados, quién tiene derecho a hacer ruido, y quién debe callar.

Auralidad e identidad

Recuperando nuevamente a Ana María Ochoa, la conferencia exploró cómo la auralidad, es decir, la forma en que se producen, norman y reciben los sonidos, ha sido clave en la configuración de identidades nacionales, sobre todo en contextos poscoloniales como el colombiano. El modo en que se entona el castellano, por ejemplo, no es neutral: detrás de cada decisión fonética hay una historia de poder, exclusión y negociación cultural.

Esta mirada crítica se extiende también al caso mexicano. ¿Qué paisajes sonoros componen nuestra vida cotidiana? ¿Cómo suenan nuestras ciudades? ¿Qué memorias quedan atrapadas en los gritos, en los silbidos, en los murmullos que habitan las esquinas?

Un museo que también se escucha

Fisuras del sonido no es sólo una exposición, es una invitación a pensar el sonido como archivo, como política, como afecto. La conferencia de Itzel Martínez logró activar este dispositivo museográfico desde la escucha. Nos recordó que oír no es suficiente: necesitamos escuchar con atención, con conciencia crítica, con el cuerpo entero.

Entre teoría, ejemplos y poesía, esta charla nos dejó con una certeza poderosa: el mundo no sólo se ve, también se escucha, y lo que escuchamos moldea la forma en que habitamos el presente y recordamos el pasado. Y tú, ¿cómo escuchas?

 

Paloma Alba

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